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Noche de las Corbatas

Con los secuestros del compañero José María Verde y su esposa Ana María de la Arena el 11 de julio y de Néstor García Mantica y María Esther Vázquez de García el 13 de julio de 1977, se completaba el operativo lanzado por el Estado terrorista contra los abogados de lxs trabajadores.

 

De las 13 personas secuestradas, 8 eran abogados. Uno de ellos fue asesinado y su cuerpo apareció días más tarde (Norberto Centeno). Cuatro sobrevivieron. 7 de ellxs continúan desaparecidxs. 8 si contamos al hijx de Mercedes Argañaraz de Fresneda, quien se encontraba embarazada al momento de su desaparición forzada.

Los abogados secuestrados no tenían una militancia política partidaria común ni compartían la misma ideología. Lo que los unía era que todos ellos estaban comprometidos con el proyecto de emancipación de la clase trabajadora. Sus éxitos y sus fracasos también eran los suyos.

Abogados laboralistas y defensores de presos políticos, varios supieron integrar la Asociación Gremial de Abogados, organización nacida al calor de la lucha contra las dictaduras militares. Fundada luego del secuestro del Dr. Néstor Martins en 1970, la Gremial era liderada entre otros por Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde. En 1973 al término de un encuentro nacional expresaron en el documento final:

"La Reunión Nacional de Abogados es consciente de que sólo el acceso del pueblo al poder podrá transformar en profundidad las estructuras económico-sociales anacrónicas que imponen la dependencia y la explotación de los trabajadores. Surgirá asi el nuevo derecho que enmarcará las relaciones socioeconómicas culturales y políticas del hombre nuevo, en una sociedad sin explotadores ni explotados en la cual los abogados no serviremos como instrumento de la opresión interna ni de la dependencia internacional."

La Gremial llegó a tener más de trescientos afiliadxs, entre ellxs Carlos Moreno, de Olavarría, abogado defensor de lxs trabajadorxs de Loma Negra. Muchos de ellxs fueron víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura.

Estos compañeros supieron ganarse el odio de las patronales y los represores al poner al servicio de lxs trabajadores su saber profesional y compromiso militante. El operativo terrorista del que resultaron víctimas tuvo por objetivo debilitar a las organizaciones sindicales. Desde el golpe del 24/3/76 la dictadura desarrolló un programa destinado a quebrar al movimiento obrero con el propósito de barrer toda oposición al modelo neoliberal en lo económico que intentó implementar.

Ellxs sufrieron el mismo destino que muchos militantes, delegados y dirigentes gremiales, como es el caso de “Pepe” Verde. El compañero judicial siendo abogado y funcionario del entonces Tribunal de Menores, no consideró su posición como un logro personal del cual pudiera beneficiarse él y su familia ni un peldaño en la consecución de la magistratura. Por el contrario, aunó la militancia gremial y el saber técnico profesional al servicio de un proyecto político sindical que representaba a todx lxs trabajadorxs judiciales. Nuevamente, se privilegiaba el proyecto colectivo por sobre el individual. Ser funcionario no le impidió realizar medidas de fuerza ni llevar adelante las acciones políticos sindicales que fueran necesarias para el fortalecimiento del gremio. Ocupó el máximo nivel de responsabilidad en la departamental, siendo Secretario General de la AJB hasta abril de 1976, cuando la Suprema Corte de la dictadura lo exoneró del Poder Judicial. Obligado a ejercer el derecho en forma independiente, fue víctima del operativo represivo que recordamos. Liberado días después junto a su esposa, las amenazas contra su vida y su familia lo llevaron al exilio del que nunca regresó.

Falleció el de 10 de enero de este año en Barcelona. Muchos de nosotros no tuvimos el honor de conocerlo en persona. Nos queda el sabor amargo de no haberle hecho en vida el homenaje que merecía. Más allá de recordar su sacrificio y el alto costo personal que pagó por su militancia, la vida de Pepe Verde nos inspira y es un ejemplo para nosotrxs y las generaciones de militantes judiciales que nos sucedan en el futuro.

Sumado a este homenaje, renovamos la exigencia de Justicia:

Por un Poder Judicial sin cómplices de la Dictadura, seguimos reclamando la destitución del juez Pedro Federico Hooft.

Sin lucha, no hay derechos.... ni Justicia!

 


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