40 Años del nacimiento del Plan Cóndor

El 14 de noviembre de 1992 , se presentaba ante el juzgado de Primera Instancia de lo Criminal del Tercer Turno del Juez José Agustín Fernández por parte del Dr. Martín Almada una solicitud de HÁBEAS DATA, la primera acción de reclamo de la garantía constitucional de HÁBEAS DATA en la historia de Paraguay” era el paso definitivo  hacia la salida a la luz de la OPERACIÓN CÓNDOR.

Treinta y ocho días después, el 22 de diciembre de 1992 fue allanado el Departamento de Producciones de la Policía, situado en la localidad de Lambaré, a 4 km de la capital, Asunción donde el nombrado juez Fernández hallaban los documentos del ARCHIVO que se denominaría el Archivo del Terror, allí, en aquella Comisaria, se encontraba el nido del CÖNDOR.

Su descubrimiento fue fruto de mas  15 años de paciente investigación por parte del Dr. Almada, luego de haber sufrido detención, tortura, la muerte de su esposa, confiscación de sus bienes y un largo exilio.

           Los documentos encontrados en el ARCHIVO DEL TERROR –entre 3 y 4 toneladas de documentos secretos- permitieron demostrar que fueron los EEUU de Norteamérica, los que, en el marco de la Guerra Fría, establecieron en Paraguay y en toda la región la doctrina de la Seguridad Nacional. Es decir, que los norteamericanos inspiraron la política y formaron/entrenaron a los torturadores, facilitaron instrumentos de tortura y enviaron técnicos especializados al efecto.

       Además contienen fichas de detenidos, informes confidenciales, peticiones de búsqueda de personas, declaraciones indagatorias e informativas, controles a partidos políticos de la oposición, a sindicatos y a grupos estudiantiles. También incluían escuchas telefónicas, controles de entradas y salidas del país, informes de vigilancia domiciliaria, gran cantidad de documentos de identidad (cédulas y pasaportes), notas varias al Jefe del Departamento de Investigaciones, fotografías, cassetes con grabaciones de paneles, conferencias, discursos, grabaciones de programas de radio,  registro de comisiones directivas de sindicatos, libros de antecedentes de la subsección obrera y de leyes especiales, listas de dirigentes obreros, 18 volúmenes encuadernados con los prontuarios policiales, dos carpetas con documentos sin catalogar, libros de entradas policiales, tres cajas de fichas prontuariales y dos carpetas de fotografías documentales correspondientes a los años entre 1946 y 1954.

        Todo este fondo documental fue utilizado en las distintas causas en las cuales se juzgaron y condenaron a autores de delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del plan Cóndor en nuestro país.

 En la actualidad la documentación se encuentra microfilmada y digitalizada con aproximadamente 1.000.000 de imágenes ligadas a una Base de Datos, lo que permite su consulta e impresión preservando el documento original.

           ¿Qué fue la OPERACION CÓNDOR? En 1975 se produjo un pacto criminal entre los países dictatoriales del Cono Sur de América Latina para el intercambio de información de inteligencia.  Simplemente formaron una asociación ilícita para delinquir. La información requerida era la relación nominal de ciudadanos considerados “subversivos” o de actitud o pensamiento opositor, especialmente entre sectores educativos, culturales, artísticos, sindicales, etc. desde simplemente demócratas hasta miembros de grupos armados. Una vez ubicados, el siguiente paso era su detención, traslado a otro país si así se requería, tortura y ejecución. El resultado fueron decenas de miles de torturados y asesinados, muchos de los cuales aún constan como desaparecidos. Todo ello para salvar supuestamente la civilización occidental y cristiana de las garras del comunismo ateo y apátrida.

           Según Estados Unidos, los países ya disciplinados a principios de la década de los años setenta porque la izquierda ya había sido derrotada eran Bolivia, Brasil y Paraguay. Los países a disciplinar eran Argentina, Chile y Uruguay, donde la izquierda estaba organizada y movilizada y apuntaba hacia la toma del poder.(En Chile Allende ya asumió el gobierno pero no todavía el Poder). Información proveniente de la desclasificación de la CIA, Ecuador fue el último país que integró ese maldito pacto crimina. Según manifestó Kissinger en 1970, estos países “necesitaban un escarmiento”. Y el escarmiento llegó, y la tortura se convirtió en política de Estado para   desarticular a las organizaciones políticas y sociales. Todo ello para imponer a sangre y fuego el modelo neoliberal, es decir la privatización de lo público, el control privado de los recursos naturales, en definitiva la entrega de nuestra soberanía. Esto equivale a desangrar a la patria. El lema impuesto fue y sigue siendo: “Mercado total e inseguridad total...”. El coste en Derechos Humanos fue inmenso y aún hoy la herida sigue abierta y sangrando.

            La OPERACIÓN CÓNDOR planificó y ejecutó la desaparición física del mejor pensamiento de nuestra región.  Significó una auténtica “bomba atómica” sobre el Cono Sur de América Latina. El entonces Secretario de Estado Henry Kissinger, ordenó literalmente su lanzamiento sobre la población civil de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Uruguay  y Paraguay  con el terrible saldo de más de 100.000 víctimas mortales, en su gran mayoría líderes sociales, incluidos los dirigentes de la Teoría de la Liberación, profesores, estudiantes, sindicalistas, periodistas, artistas, escritores, médicos, abogados, defensores de los Derechos Humanos, militares constitucionalistas etc. fueron eliminados con gran crueldad.

            El CÓNDOR se puso en marcha el 25 de noviembre de 1975 en Santiago de Chile ¿Quienes firmaron el pacto criminal? John Dínges, periodista norteamericano  y escritor experto en la OPERACIÓN CÓNDOR y autor del libro “Los años CÓNDOR. Cómo Pinochet y sus aliados llevaron el terrorismo a tres continentes.”(The New Press, 2004) afirma que a la reunión constitutiva asistieron y firmaron el acta de compromiso: el capitán de Navio Jorge A. Casas (Argentina), el mayor Carlos Mena (Bolivia), el general Manuel Contreras (Chile),  el coronel José A. Fons (Uruguay) y el general Benito Guanes Serrano (Paraguay). La delegación brasileña no firmó el Acta porque no estaba de acuerdo en cometer los crímenes políticos fuera de la región. A partir de 1976 Brasil se integró al Proyecto, en una reunión llevada a cabo en el lujoso Hotel Guaraní, en Asunción.

Indudablemente la construcción de la Memoria, Verdad y Justicia excede los límites de nuestro país por que el terrorismo de estado superó nuestras fronteras y conformó un plan de exterminio a escala continental que requiere no solo de nuestro recuerdo sino de nuestra acción en pos de determinar cual fue rol que le cupo en el mismo al Poder Judicial y determinar su responsabilidad política y penal por acción u omisión si realmente queremos construir una justicia democrática y al servicio del pueblo.

         “Sobrevivir a las torturas en las cámaras de tormentos del dictador Alfredo Stroessner fue un milagro. Me tuteé con la muerte y me escapé de ella, aunque no así mi primera esposa, la educadora Celestina Pérez. Creo que es mi responsabilidad contar todo lo vivido, visto y oído dentro y fuera de las cárceles, hasta llegar, después de 15 años de paciente investigación colectiva, al “nido de la serpiente”: el ARCHIVO DEL TERROR concerniente a la OPERACIÓN CÓNDOR.

El descubrimiento del ARCHIVO fue una venganza de la historia, que nos enseña que no hay secreto que el tiempo no revele, principio inexorable ignorado por el Ejercito y por la NSA (Agencia Nacional de Seguridad norteamericana) y la CIA.

Parafraseando al ex-preso político más antiguo del “generalísimo Franco por la Gracia de Dios”, Marcos Ana, mi pecado fue mortal porque quise poner estrellas en el corazón de los hombres libres “

  MARTIN ALMADA, Defensor de Derechos Humanos del Paraguay, Premio Nobel Alternativo de la Paz e  Integrante de la Mesa Ejecutiva de la Asociación Americana de Juristas.-

Dr. Martín Almada exhibe su ficha de identificación elaborada por los servicios de inteligencia de Paraguay